Las huellas de las inundaciones continúan presentes en varios sectores de Guayaquil. Aunque las aguas comenzaron a descender después de las intensas lluvias del domingo 1 de noviembre, decenas de familias todavía enfrentan las consecuencias de los desbordamientos, el lodo y los daños materiales. Ahora, los moradores piden respuestas concretas para evitar que una nueva emergencia vuelva a afectar sus viviendas.

Uno de los sectores más golpeados fue la ciudadela del Río 1, en el norte de la ciudad, donde dos aluviones provenientes del Bosque Protector Cerro Colorado arrastraron lodo, vegetación y hasta vehículos estacionados. Ante la falta de una intervención inmediata, los propios residentes contrataron maquinaria y volquetas para limpiar las vías, con un gasto cercano a los 300 dólares.

Nataly Vera, presidenta de la Asociación de Moradores, aseguró que ya habían solicitado al Municipio una inspección preventiva debido a la presencia de grandes rocas y sedimentos en las laderas del cerro. Sin embargo, según su versión, no recibieron una respuesta antes de la emergencia. Además, explicó que los aluviones bloquearon un canal de aproximadamente cuatro metros de profundidad y desplazaron sus protecciones.

Los habitantes ahora esperan una evaluación técnica que permita determinar qué obras necesita la zona. Entre las alternativas planteadas están la construcción de muros de protección, la limpieza de canales y ductos, e incluso la posible evacuación de viviendas que se encuentren en áreas de alto riesgo. En esta ciudadela viven alrededor de 1.400 personas.

La preocupación también se extiende a Mi Lote, fase 2B, donde varias familias volvieron a sufrir el ingreso de agua a sus casas. Rosalía Rodríguez contó que la inundación superó la cintura y afectó muebles y electrodomésticos. Según relató, desde 2019 su familia enfrenta daños y gastos de reparación cada vez que se presentan lluvias intensas.

Los moradores consideran que uno de los principales problemas es la insuficiente capacidad del ducto cajón ubicado cerca de la manzana 5525. También denuncian que algunos canales alternos quedan obstruidos por caminos habilitados para acceder a plantaciones arroceras, dificultando el desfogue del agua hacia el puente de Villa Bonita.

Mientras tanto, las familias deben esperar varias horas hasta que baje el nivel del agua para comenzar a limpiar sus hogares, en ocasiones durante la madrugada. La emergencia volvió a poner sobre la mesa la necesidad de obras de drenaje, mantenimiento de canales y planificación preventiva en los sectores más vulnerables de Guayaquil.

Por su parte, el ministro de Infraestructura y Transporte, Roberto Luque, dispuso el envío de maquinaria para atender la emergencia, aunque recordó que la prevención y las intervenciones en zonas urbanas corresponden a los gobiernos municipales. Los moradores esperan que las inspecciones se traduzcan en obras concretas y no en nuevas promesas después de cada inundación.

INUNDACIONES GYE -
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